¿Cree en los padres infalibles de la revolución?
No. Hasta un hombre tan extraordinario como fue Mao en China se convirtió en un extremista que dispersó las posibilidades de la revolución sobre la base del abstraccionismo. Lo mismo hizo Pol Pot en Camboya. Si no se respeta al ser humano, si se cree que la política debe imponerse a la fuerza y si esa fuerza se dirige a suprimir a supuestos enemigos que son millones de personas del propio pueblo, estamos ante deformaciones monstruosas. Tales prácticas deben ser eliminadas de cualquier concepto revolucionario. Eso no significa caer en la bobería de que el adversario no hará todo para destruir a una verdadera revolución
La Insignia - Abril 2001

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